5 de enero de 2026

Cinco de enero

 Cinco de enero


La mayor de todas las fiestas infantiles (día del niño, 24 de diciembre, el día de la primavera y demás), no cabe duda que es el cinco de enero. Equiparable, en magnitud adulta, al Día de las Madres, el 20 de noviembre, el 15 de septiembre o el destape sexenal; o bien, a las fastuosas aglomeraciones en el Ángel de la Independencia, cuando la selección mexicana tiene por rareza algún triunfo que la afición considere conveniente festejar. El seis de enero, Día de la Epifanía de Nuestro Señor, casi todos los niños mexicanos son mimados.


El seis de enero no hay un ser con más obsequios por derecho que los hijos. Ser padre, un día como ese, es un auténtico cargo de conciencia, si no se tomaron las precauciones del caso y se gastó o prestó dinero con anterioridad. La víspera en la ciudad se da una economía de guerra: El que debe, no paga; Al que le deben, le cobran; y al que le sobra... Se cuida.


Los licenciados en derecho abocados a la materia penal generalmente poseen un arma, la de nuestro personaje era de gran calibre y se decía en el despacho que ya se había llevado a más de tres en el camino… ciertamente no era una perita en dulce…


Era precisamente la mañana del cinco de enero de un año cualquiera, de crisis o de bonanza en la historia de México, cuando una aterradora alarma lo despertó. No era el reloj despertador, casi inútil de la casa, ni siquiera una alerta sísmica o la amenaza de una bomba; Tampoco se trataba el inconsciente telefonazo de un cliente a deshoras de la mañana, o la promoción de una tarjeta de crédito sino la tibia voz de la esposa que murmuró al oído del ceniciento:


— ¿Quieres saber qué le pidieron los niños a los «Reyes Magos»?


Una sonora palpitación se revolcó en el pecho y la presión sanguínea se fue al nivel más alto…


Entre las alarmas psicológicas se oía una descripción de juguetes que por más que la imaginación adulta haga esfuerzos por comprender, siempre es rebasada por la imaginación y el candor del más dócil de los críos…


En ese momento se maldijo por comprar televisión, radio y cualquier otro vehículo de la publicidad, deseó que sus hijos fueran parapléjicos; hasta que se apareciera su suegra y le pudiese pedir prestado sin la menor intención de pagarle (o sea, «sablearla»). Finalmente reaccionó con un dejo de adultez que la circunstancia le permitía, suspiró, se desenrolló las sábanas y pensó lenta y pausadamente, seguro existía el recurso… La chequera estaba vacía; las tarjetas, saturadas; la cartera llena de identificaciones… Obviamente tenía un problema… ¡Un gran problema! ¿Qué niño que tenga padre va a sufrir las contrariedades de no recibir un regalo en la madrugada del día seis?


— ¡Mis hijos! — se respondió para sí


La esposa se afanaba en la cocina de manera estéril para el paladar abogadil acostumbrado a la comida internacional, mientras, a nuestro personaje, por la cabeza le roían las ratas de la culpa y la angustia.


No desayunó, se fue directo a la oficina. No saludó a casi nadie y por tal actitud casi todos se percataron del problema. A la mayoría se le llenó de prudencia el bolsillo y casi todos evitaron el tema, no fuese a pedirles dinero.


— ¡Dora, Dora! — llamó a su secretaria


La incondicional secretaria apareció con diligencia pero con una cierta actitud: de quien ha preparado ya un discurso anti préstamos.


— ¡Dígame, señor!


Inmediatamente que sus miradas se cruzaron, él se percató del drama: ni su fiel secretaria cedería un céntimo en vísperas de «Reyes»


— En cuanto me hable un cliente me lo pasa, y a todos los que me deben aunque sea un trago, pásemelos.


— ¡Sí señor! — cerró Dora.


Como un tigre blanco recién capturado se revolvía en su oficina. Nadie tocaba ni entraba, nadie le ofrecía un café, ningún cliente llamaba y todos los deudores estaban en las antípodas…


Un billete muy modesto se asomó por entre las costuras del saco, con eso… con eso… no alcanzaba para nada. Mientras de la culpa pasaba a la melancolía y de la melancolía a la furia y luego a la indignación, el cinco de enero, pasaba. Transcurría en una auténtica paradoja del tiempo, mientras buscaba quien le prestara o pagara dinero, se fugaba como un amor prohibido. Cuando le buscaban para cobrarle o simplemente cuando no encontraba a nadie; el tiempo, como tortura china, se detenía haciendo de esos momentos una delicada pieza de suspenso.


«Cincuenta, nada más cincuenta», se decía a sí mismo. La única estrategia: esperar a las ofertas y pedirle a su esposa que llenara a los niños con té de jazmín.


— ¿Cuánto les doy? — preguntó su esposa.


— Dos o tres


— ¿Tazas?


— ¡Litros!


Dora se retiró a hacer sus compras temprano, ya que los tumultos en cualquier centro comercial o juguetería son dantescos. Él permanecía en la oficina. Ya no contestaba el teléfono, el último «¡Por supuesto que no!», auguraba una revolución parecida al catorce de julio francés con una fuerte dosis de primavera de Praga, su esposa había obviado parte del proceso de angustia por no tener juguetes y estaba instalada en la ira más abyecta desde las tres de la tarde.


Así como las rosas languidecientes del día de los novios, los políticos en quinto año de gobierno o los pinos más calvos de diciembre; los juguetes que no superan la curva de la opinión infantil, que de plano ya no son de moda, a eso de las cinco de la mañana, están en oferta a un precio muy parecido al real, si además es una imitación, pues son más baratos aún.


Finalmente el reloj pudo distinguir entre un día y otro. Se encaminó en su automóvil hacia el centro de la ciudad, «¡a ver qué rayos conseguía!» Los aparadores estaban auténticamente al alcance del bolsillo de un empresario millonario, pero los estanquillos se mostraban un poco más amables, sin embargo las piezas tecnológicas que sus hijos solicitaban por juguetes estaban a los años luz de sus cincuenta, equivalentes a la distancia entre la tierra y la estrella Alfa Centauris.


Era una subasta, había que correr de aquí para allá, argumentar que un puesto lo ofrecía más barato, o que en aquél lado estaba mejor cuidado… Los dependientes hábilmente entrenados no se dejaban engañar. Alguien gritaba una marca de un juguete, y desde la esquina se oía: «¡compro!». La fluctuación de los juguetes en las calles hacía parecer cosa de niños, la cotización del mercado de valores.


Estaba observando unos juguetes de regular aspecto, cerca de una señora, ella ya se había decidido y con una actitud, muy parecida al camaleón, que tuerce sus ojos de manera tal que uno apunta al norte y otro al sur, la señora deslizó sus manos hacia el bolso. Lo que había sido toda una negociación acabó siendo un duelo, un joven sacó una navaja, y amenazó a la señora que se quedó paralizada… Un grito y el maleante se hacía del dinero ajeno…


Como un mono se abalanzó sobre el ladrón, sacó la pistola y la colocó en la cabeza del truhán, con señas indicó a la señora que lo siguiera, la navaja de afeitar en que se había convertido el arma del asaltante cayó al suelo. Con la mano haciéndole nudos el brazo por la espalda, lo empujó, seguidos ambos por la víctima; el ladrón se quejaba. La muchedumbre le abría paso mientras vociferaba — ¡Policía, policía!


Llegado a una esquina encontró al uniformado que por hacer guardia no sería identificado por sus hijos como rey mago.


— ¡Compañero!, ¡Compañero! — gritó


El aludido se acercó, una breve explicación le bastó. Le revisaron los bolsillos.


— ¿Cuánto le quitó señora? — preguntó a la víctima


— Doscientos — dijo ella, exagerando lo más que se le ocurrió


Sacó del bolsillo del maleante un grueso fajo de billetes de diferentes denominaciones


— ¡Ahí están!, a ver, compañero, esto es para usted... Del fajo salieron varios cientos más.


— ¡Gracias, mi jefe!


— ¿Cómo pudiste comprar todos los regalos, mi amor? — preguntó su esposa visiblemente impresionada por la habilidad de su marido.


21 de mayo de 2025

El PAPA, Antonia y las gelatineras.

Antonia, pasa por la casa con su mercancía poco después que el sol sale; "han de pasar de las siete"  piensa en invierno, si aun hay estrellas o luna en el cielo; o si el sol salta a un lado de los volcanes. Trae a nuestra vivienda toda calidad de mercancía: unas veces la lata; otras,  el estropajo; unos tomatillos y los chilitos para la salsa verde; Acaso hemos vivido unos chiles poblanos y unos chocolates rellenos... ¡Ese asunto de los chocolates es emblemático! consumía yo chocolates para subir mi energía... cuando carezco de tal producto me duermo en siesta demandante al medio día (bueno después de la una y antes de las tres) Ya llevaba varias siestas y le comenté a mi hermana la conveniencia de adquirir aquel chocolate de marca y consistencia favorita. El caso es que Antonia se presentó con unos chocolates rellenos de cerezas en licor, de marca dudosa, pero china; de ahí nació la idea de pensar con alta determinación (todos los de casa)  en nuestras necesidades de momento, para que Antonia evitara una molesta visita a la tienda de abarrotes.
Sea casualidad o la Providencia Antonia llega con los anhelados chocolates, los jitomates, las cebollas o el ajonjolí para el mole; en ocasiones llega con artículos disparatados (un ramo de flores artificiales) entonces meditamos seriamente en nuestra falta de fe.

Antonia es católica, como yo quisiera; analfabeta se acuerda de las Sagradas Escrituras y sin conocimientos aritméticos ni contables lo mismo suma resta, calcula la inflación y el ISR, si le preguntas. Además domina la cultura católica; órdenes, clero diocesano, el asunto de las acólitos y los que pueden hacer liturgia de la palabra. Cuando se enteró de mis lesiones en la cabeza pidió misas a mi nombre; no sabiendo, como no sabe, escribir... aprendió mi nombre además de llevarlo escrito y eso fue porque viendo mi letra supo que nadie más que yo ( a veces) puede distinguir mis "zetas" de mis "aes" ("yes", "ges" y "jotas" se parecen mucho a mis "emes" y "os")

Durante el cónclave que resultó con la elección de S.S. León XIV estaba muy preocupada por que fuera a quedar "el negrito"; Así que una vez que quedó el Gringo (¿Cómo gringo peruano?) quedó un poco más tranquila.

Sin entrar en muchos debates teológicos, antropológicos y religiosos invitó a mi hermana,y ella a mí, y yo a ti a rezar diario, a las seis y media,  un Padrenuestro por el PAPA, todos los días... ya somos una comunidad con Antonia, su amiga la gelatinera y el sindicato gelatineras de Tlalpan, que aceptaron de buena gana formar cofradía con Antonia.

22 de febrero de 2021

Incertidumbre

 Incertidumbre


¿Será que la última vez que nos vimos, será la última?

En el ajetreo del día a día nos hemos distanciado lo suficiente

para que no sea agonía no verte a diario

pero seguimos siendo importantes, queridos, caros...

tanto que será un gran pesar, no volver a verte.


¿Será que la última vez que hablamos, será la última?

Recuerdo tantas anécdotas, pero ninguna de ayer o antier;

superas por mucho a los conocidos de los que no tengo anécdota alguna 

y a los vecinos esos que veo salir con los buenos días,

a los que veo regresar con las buenas noches.. eres más

No tengo inquietud por no volverles a saludar o despedir...


¿Será que la última vez que nos escribimos, será la última?

No asistiremos a nuestros sepelios a pesar de ser importante

pero no estás en el imaginario de mi albacea, ni yo en el del tuyo.

Quizá con pena, quizá por cortesía alguien me dirá… alguien te dirá

y con melancolía mirarás o miraré el obituario, la foto conmemorativa…

Cada día será elástico, lo suficiente para recordar sin extrañar

lo suficiente para arrepentirnos de no concretar aquella cita…


Y te podría contar mis laberínticos sentimientos

Tú me dirás: ¡Nos veremos, nos hablaremos, nos escribiremos!

con toda sinceridad...

Me podrías contar tus laberínticos sentimientos;

yo te diré: ¡Nos veremos, nos hablaremos, nos escribiremos!

con toda sinceridad

y cuando lo digamos no diremos que en realidad no sabemos…

¿Será que esta vez sea la última vez?


19 de septiembre de 2019

Falta Amor

El segundo álbum de Maná, banda de rock pop mexicana, se llamó «Falta Amor» título de uno de los tracks y estaba dedicada a los niños de la calle que por ese momento eran notorios en las urbes mexicanas.

En los últimos años del siglo pasado los «Niños de la Calle» saltaron a la fama. Había famosas pandillas por la ciudad por sus desmanes como los que operaban en el crucero de Avenida de los Insurgentes y la calle de Amores... tales catervas de infantes y púberes se la rifaban limpiando parabrisas, vendiendo dulces, pidiendo limosna, haciendo malabares, arrojándose sobre vidrios de botellas en los pasillos del tren urbano, cantando en los camiones de pasajeros,  drogándose con «cemento» en la calle, pidiendo cigarrillos o asaltando jóvenes distraídos (incluso adultos precavidos).

Una mirada romántica de historias rosas se desató por los medios disponibles y sus biografías como sus aventuras envenenaron a periodistas, novelistas, pintores, poetas, cantantes y trovadores... Los niños de la calle se hicieron celebridades populares.

También se hicieron célebres los héroes que empezaron a atenderlos, como el conspicuo padre Chinchachoma quien fundó al menos quince albergues para niños en el desamparo.

Hoy día los transeúntes no miran a tantos púberes en las calles, comiendo en los pasos a desnivel o abriendo una alcantarilla de válvulas de agua potable donde pernoctar. 

Parece ser que ya no padecen hambre o falta de refugio, hoy día y se les puede ver posando con sus armas largas en fotos en las redes sociales como sicarios de «El Mencho».


3 de marzo de 2018

¡Gracias Pepe Meade!

Por aquellos días, en los que asistí a la escuela de educación primaria, el modelo educativo estaba basado en un principio simple, claro y contundente: «La letra, con sangre entra». Algunos de mis profesores eran vanguardistas en temas de educación y estaban convencidos que muchas veces bastaba con amenazar a los párvulos.

Esto podrá parecer un trato salvaje e inhumano aunque de habernos conocido cuando niños seguramente concordarían con nuestros preceptores: tal violencia era apenas justa. Lo cierto es que la moda era ser gandallas con quien se pudiere y un flanco por el cual fuí atacado constantemente fue mi apellido. Cada vez que pasaban lista los compañeros hacían bromas, sobre todo si el profesor era renuente a cualquier anglicismo... Ya olvidé las veces en que me lié a golpes por las burlas sobre mi irlandes patronímico, pero fueron muchas y constantes hasta el último año preparatoria.


Las mismas bromas, mofas, albures y rimas forzadas me han perseguido desde entonces en todos los ámbitos de mi vida... novias despechadas, celosas o claramente engañadas; compañeros de trabajo envidiosos o justamente agredidos; patrones  y jefes molestos por mi diligencia y obediencia; colaboradores que competían conmigo y sintieron que les hice trampa o a los que les caía mal por mi encantadora humildad; personas que fueron mis empleados o subordinados que no entendían nada del capitalismo salvaje; Discípulos que aún no se dan cuenta que los exámenes son una experiencia didáctica; Varios de mis ex-socios que todavía creen que tienen la razón; alguna persona que cree que «el cliente siempre tiene la razón» o un proveedor que supone le pude pagar antes. Mis senseis, mis confesores y casi todos mis guías espirituales.

Poca respuesta emocional me merece la socarronería de ocasión pero si la puedo eludir, lo hago. Con todo, en los trámites oficiales es indispensable que el nombre aparezca sin error en todo contrato, certificado, cédula, carnet, pasaporte, credencial para votar con fotografía, licencia, testamento y en el expediente médico.

Regularmente cuando uno culmina alguno de esos trámites un servidor público suele llamar por nombre a las personas para entregar el documento. En mi reciente experiencia escuché un llamado que me pareció canto de sílfide:

- ¡Ricardo «Miid»!

¡Gracias, Pepe Meade!

7 de febrero de 2018

Carta Abierta a Juana Hernández (No vaya a pasar que nada pase)

Querida Juana*:

Te conozco desde que naciste así pudieras ser mi hija y en ocasiones te veo como tal sobre todo estos momentos que estás considerando cambiar tu vida (Emprender una carrera, iniciar una familia, dedicarte al barullo); Desde que me conoces has tenido ocasión de escuchar a la generación a la que pertenezco con discursos de decepción que han moldeado en parte la perspectiva que tienes de nuestra patria, nación y Estado.
Es un atrevimiento de mi parte venir a darte consejos, justo ahora, sobre todo porque tengo que admitir que tal visión de la situación clásica en mi generación ha sido errada y ahora resulta que pretendo mover la tuya con unas cuantas palabras (y tengo la audacia de pedirte que compartas estas líneas con tus amistades, contactos y familiares)... Aun así no encuentro en primera instancia otro recurso, aunque debiera diseñar un juego, una aplicación o publicar un vídeo, una canción con ritmo pegajoso y bailable.😄

En estas elecciones no está en riesgo la nación, ese espacio personal cultural y de dimensiones humanas que conoces muy bien. Ahí donde te mueves está la nación; La nación está hecha de todos tus recuerdos y tus apetencias, tus requerimientos y necesidades... La nación también es un poco imaginaria. Aunque te hayan enseñado por ahí que no tenemos remedio y que siempre estaremos listos para el jaripeo y nunca para la tarea lo cierto es que hay muy buenos y nobles resultados. También la gente que te gustaría que fueramos es parte de la nación. No importa a quien elijamos como presidente y cuales legisladores la nación seguirá ahí dónde te encuentres.

En estas elecciones no está en riesgo toda la patria, aunque sí encara desafíos y amenazas. Lo que tenemos los mexicanos, eso es la patria. Tanto el acervo de conocimientos como la infraestructura y todas las empresas, las privadas que producen riqueza y bienestar; las sociales remediando carencias y malestares; las políticas, procurando un diseño nuevo y maneras de relacionarnos. ¡Nuestros bailes, canciones y la producción de artistas y artesanos!.También aquí caben los medios de comunicación, que dependen de que manejemos un idioma más o menos comprensible para todos. Es posible que parte de este patrimonio se vea amenazado por las políticas de la nueva administración y las iniciativas en el legislativo, pero es tan basto que difícilmente se verá arrasado por el grupo en el poder.
Cuando los poderosos tratan de enfilar el país a un derrotero se percatan de que este tiene ciertas tendencias difíciles de modificar, logrando un resultado intermedio. La tendencia cultural es más fuerte que la energía gubernamental y ahí seguirán las
 "Mañanitas", el "Cielito y Lindo" o "ya no me va a doler" ya sea a ritmo tradicional, rock, banda o como reggaeton.

Quizá lo que esté un tanto en riesgo es el Estado. El deporte preferido de los gobernantes es cambiar las reglas del juego, la Constitución, las leyes, los protocolos de la burocracia, el precio del gobierno (los impuestos) la injerencia de las instituciones (¿Cuánto ejército, cuánta policía, cuántos médicos, cuántas paraestatales?). Esta parte del pastel tiene muchos comensales ávidos que no quieren desprenderse de sus privilegios y requiere de mucha negociación para que renuncien sin manotear. Algunos de los candidatos pretenden mover el avispero y el arte aquí está en la velocidad... Hay una que resulta inocua y cambia al país sustancialmente y hay otras muy lentas que nada logran o muy rápidas que todo empeoran.
Recién platicaba con mis congéneres y hay unos que opinan que especulan habrá violencia, otros que consideran que ya nada podemos influir y no faltan los que están nerviosos: no vaya a pasar que nada pase.


Yo estoy convencido de que tenemos un país mejor que cualquiera de sus versiones pasadas y que la mejor versión está porvenir. También estoy convencido de que una persona puede lograr cambiar al Estado, a la patria y a la nación: ¡eres tú!, cuando te sumes al resto y seas la gota que logra que el vaso rebose.
A mi vez, pienso expresarme y casi estoy seguro que el resultado será el mejor posible, así que trabajaré a la par contigo para seguir mejorando como persona y comunidad.
¡Brindemos por México, el mejor de nuestros días!


*Juana Hernandez Hernandez es el nombre más repetido del padrón electoral, las personas de treinta y menores, hasta los dieciocho conforman la mayoría del padrón electoral (personas con credencial para votar con fotografía). La mayoría de las personas tienen acceso y usan artilugios que los vinculan a la Internet, siendo este recurso el que más usan para comunicarse.


1 de diciembre de 2017

La ley del bote


La diferencia entre una cubeta y un bote pareciera frívola, intrascendente, banal; si se mira con detenimiento no es casual hacer tal distinción porque resulta que «cubeta» es un artículo doméstico, para usos privados y, en última instancia, hasta «por amor al arte».

Barriles, cubos, botes, baldes y hasta bombonas son igual cubetas, pero en uso profesional. Albañiles, bomberos, afanadores e intendentes se refieren a tal artículo de cualquier modo, que no sea cubeta.

A diferencia de muchas otras iniciativas, reglamentos, leyes y recomendaciones la «Ley del Bote» es acatada pese a no estar inscrita en ningún documento. Consiste en declarar como «exclusivo» para beneficio de una o varias personas un espacio mediante la colocación de un bote.

Cualquier ciudadano, armado con un bote, puede tener a su disposición un espacio en el arroyo vehicular, varios y hay situaciones en que se bloquean arterias completas mediante este ejercicio soberano. Las razones por las cuales una persona, una empresa o los representantes de la autoridad utilizan este recurso van desde la simple soberbia: «tengo un bote, tengo el poder» hasta el bien común: «es indispensable que las ambulancias puedan pasar por ahí».


Como todos mis vecinos saben, así como casi todos mis amigos y muchos de los amigos de mis amigos, no cuento con un automóvil para transportarme por lo que no es raro que incluso en la entrada de mi «cochera» con absoluto desparpajo se estacione un vehículo y más allá de lo molesto que es constatar que los mexicanos con facilidad incumplen el reglamento de tránsito, no deja de ser divertido como se disputan un espacio que no les pertenece. Hacen rabietas, intercambian miradas furiosas (hasta llegan a quejarse conmigo). 


Por simple diversión y sin dar aviso a ninguno de mis vecinos decidí poner un par de botes enfrente a mi cochera. No hubo reclamos, no hubo disputas, el sometimiento fue inmediato de escoltas, clientes de la tamalería y del odontólogo. El Club de motociclistas prefirió colocar sus caballos de acero en la acera y hasta las progenitoras con carreolas acarreaban a sus críos sorteando los obstáculos sin moverlos (con todo que la «licencia de madre», tiene incontables fueros). La fuerza del bote es comparable a la del dinero.

La «Ley del bote» no solo no está consignada en algún reglamento, es una práctica ilegal pues el espacio público (como lo es el arroyo vehícular) solo puede ser limitado por la autoridad; aun así es aceptada por la comunidad y hasta procurada.

Me da la impresión que este no es el único ejemplo de protocolos sociales aceptados por la comunidad. Regionalmente, supongo, habrá muchos otros y estoy tentado a pensar que existe una Constitución «de facto» y otra muy distinta «de iure» 

12 de noviembre de 2017

La pregunta

Dedicado a Ethan Mateo, Emmanuel y José Carlos.

¡Bienvenido a bordo!:

Como parte de la comitiva que te acompañará algunos años en este viaje al futuro, sin retorno, me tomé la libertad de escribirte unas líneas con la intención de que reconozcan las oportunidades que tienes y las explotes al máximo para ser tripulante de excelencia de la Tierra, la nave en la cual las personas humanas viajamos por el espacio y por el tiempo.

La clave de todo está en «La pregunta»; en mi caso surgió a los pocos años de vida y cuando la ví escrita, muchos años después, quedé conmovido; muchas veces vuelvo a leer ese libro (Joseph Gevaert, «El problema del hombre, introducción a la filosofía antropológica») y en varias ocasiones no paso de las primeras páginas (es casi al principio que está descrita la pregunta). Supongo que te preguntaras ¿por qué vuelvo a leer el mismo libro? La primera vez que lo leí tenía unos veinte años; cuando cumplí treinta tenía algunas preguntas para el mismo libro y me vino bien leerlo para encontrar sus respuestas a mis inquietudes. Así a los cuarenta, cincuenta. De cuando en cuando lo vuelvo a leer para encontrar nuevas reflexiones; lo que me da pie para un consejo en paralelo: ¡No pares de leer, es una experiencia maravillosa!. Es la única manera conocida hasta el momento para viajar al pasado (ahora mismo, mientras lees esta misiva estás en un viaje al pasado: al momento en que finalmente pude escribir esta carta). La mayoría de los libros explican la manera en que funciona nuestra nave, la querida Tierra, y todo lo que ha hecho el ser humano. En casi todos los libros se trata de responder «La pregunta».
Son muchos los filósofos, educadores, pensadores, héroes, mártires, políticos, empresarios que se han formulado «La pregunta» y cada uno, a cada instante la contesta y hay casos de quien ha ofrecido su respuesta de manera definitiva, en un instante. Pero también se la plantean las personas que deambulan en la calle con variadas necesidades, intenciones y ambiciones. Las personas mientras se trasladan, sobre todo si están atribuladas, tratan de contestar esa, no sin desazón.
Ahora que hablo de transportarse te invito a que lo hagas en bicicleta. Es «El vehículo». Muchos automovilistas y choferes las odian; hay ciclistas muy audaces. Aun así, viajar en bicicleta brinda una perspectiva que no ofertan el auto, el autobús, el tren ni el avión o caminar. Viajar es, a mi gusto, una manera de descubrir nuestro día a día (estamos peregrinando, de hecho). Has iniciado el viaje en términos espacio/ tiempo y existe un fenómeno bien curioso: Si decides viajar por todos los confines de la Tierra, tardaras tanto que cuando regreses al punto de origen te parecerá bien diferente y hasta difícil de reconocer. Aun cuando no nos movamos de nuestra residencia o de nuestra ciudad estaremos viajando, porque todo a nuestro alrededor está moviéndose, mejorando o degradándose. ¿No es maravilloso?.
«¿Cuál idea vale tu vida» es «La pregunta» y lo valioso es tu respuesta. ¿Estás dispuesto a cambiar tu existencia por esa idea?. Si tienes buen tino en la respuesta, serás tripulantes de excelencia de nuestra amada Tierra.

23 de septiembre de 2017

... Y retiemble en sus centros la tierra...


La muchedumbre de la Ciudad de México es experta en movimientos telúricos, temblores, sismos y terremotos; han padecido tantos, tantas veces que no hay Aniceta o Aniceto que no sea docto. Tal pericia no proviene de las investigaciones de institutos de fama mundial o de la lectura asidua a los artículos de difusión científica; la sapiencia telúrica se nutre de la cultura, de los cotilleos, chismes y observaciones de transeúntes y del bien formado juicio personal («no me lo contaron, yo lo viví») acervo innato de cada ciudadano.

Los metropolitanos tienen muy claro que los temblores son consecuencia de un fenómeno que se manifiesta de manera importante en las latitudes y longitudes que corresponden al lugar donde está el país. Desde los días de San Steno sabemos que la tierra tiene capas, como una cebolla pero con discontinuidades, llamadas fallas; y desde la época de Ahuizotl sabemos que todas las fallas provienen del gobierno.


Cada habitante de la Ciudad de México es generoso y sin empacho comunica a quien no esté enterado de la realidad de las cosas ya que somos como geólogos por naturaleza, «se nos da». Sabemos, como cosa que parece brujería cuál es el lugar seguro durante un temblor, cúal es el muro adecuado; la cornisa peligrosa; la calle firme y todo mundo está enterado que «allí donde está usted de pie» es zona socavada por minas, que hicieron los conquistadores buscando oro.

No en balde, después que sucede un gran terremoto acudimos a las zonas de desastre a ayudar a los damnificados y a comprobar que era una necedad vivir ahí... «¡Si ya sabíamos que allí no conviene vivir!». Observamos con aire de conocedor las viviendas, recorremos con la mirada todas las superficies y las que alcanzamos las palpamos, también con refinada maestría golpeamos aquí y allá para concluir:

«Esto no se va caer, hasta que vuelva a temblar, o si llueve fuerte. Hasta entonces... quiensabe».







19 de agosto de 2017

Los niños, cuando niños...


Deja de comunicarte con el niño por lo que será,
pues se pierden instantes que no volverán.
¡Necios, necios!
Los que miran un infante y creen que miran el futuro;
Los que miran al crío y creen que ven su ascendencia...
como si fuere refugio de fantasmas y otros muertos...

Los que miran un niño y ven a un niño, toman provecho.

Los demás ven al niño sin verlo, ¿Cómo pronosticar su derrotero?
no hay manera, quien mira un niño y ve otra cosa
como el genio para el mundo,
la prenda de la paz
la esperanza del amor...

...se anda perdiendo del espectáculo real.

El niño es niño y punto.

Es persona completa, versión niño, no es una personita
Tiene el alma en concierto, completa;
no le falta nada para ser humano.

Quien mira niños y ve cualquier otra cosa
es un miope.
un necio.
un tono.

8 de agosto de 2017

Los Agachados de Rius y otras subestimas


Desayunarse con la muerte de un caricaturista es como ayunar, con tanta tragedia y drama en las noticias y la historia es un pesar para los que nos reímos de la existencia propia y ajena el perder un elemento. Rius, ahora se enterarán algunos, fué un explicador infamante gráfico de la sociedad urbana de finales del siglo pasado. No me entretengo en sus datos biográficos, que con su muerte pulularán así como exposiciones del arte de este nigromante de la izquierda fashionista tan mexicana.

Algunos Supermachos y Agachados los leí breve y apresuradamente, pues empezó en quedar en obsolescencia el papel y explicar al vulgo con esa retórica con abundancia de señalamientos y acusaciones,  tipo profeta paleotestamentario, donde lo indignante era que los dignos no lo fueran.

Con esos dibujitos feos y mal terminados al propósito (ergo, estaban bien hechos y terminados) Rius se dedicó a bajar a todos de los nichos... a los héroes, a los santos, a los políticos (bueno a estos los arrojaba al averno) a los dignatarios eclesiásticos (¿hay algo más bajo que el averno?, ahí los mandaba) y a los empresarios, las grandes mafias y hasta a los hábitos más execrables de la sociedad mexicana. El caso es que con Rius nadie quedaba a salvo, ni los psicoanalistas.

Insertos, revistas, libritos y hasta películas lograron moldear el pensamiento pesimista, derrotista, amargado del mexicano que con vergüenza solo aspiraba a ser de izquierda pero se arrepiente pronto porque a la hora de los cocolazos uno se sindicaliza, se matricula y desde la comodidad de la pensión temprana come curas, empresarios y tarahumaras.

Quizá los mexicanos ya pensábamos así antes de que Rius lo sugiriera y sus alegatos gráficos solo sirvieran para que la conciencia soterrada del mexicanito emergiera para entender de una vez por todas que si no atoras, te atoran; si no bloqueas, te bloquean y si no baleas, te balean.

No comulgué nunca con Rius, hasta me parece una mala influencia. Nunca estuve congraciado con él y me perdió cuando accedió a que se fabricara una película con Arau personificando a Calzonzin Inspector... se rindió al gran capital.(Me salí del cine y luego quise verla en la TV, pero estaba mejor esa noche, "Mala Noche, no"). Aun así es una ausencia en el universo de los humoristas y los sátiros, por lo que de alguna manera, se le echará de menos.

No faltará quien lo entronice en un nicho junto a Posadas, Quezada y no sé con quién más; lo justo para él, pienso, sería sacar sus trapitos al sol y dejarlo en el mundo de los humanos. Pero eso no pasará.
 

22 de marzo de 2017

Godinez salvaguarda de la civilización.

El veinte de febrero de dos mil diecisiete se hizo público que los arqueólogos encontraron más rollos "del mar muerto" y están convencidos que hay muchos más. Esos documentos ilustran sobre las actividades de las personas en el año uno. El ilustre investigador dijo a los reporteros lo que para mi es una revelación... "los rollos que encontramos son probablemente copias  de listas de embarque, contratos de compra- venta, actas matrimoniales, libros de la biblia..." semejante declaración me pareció una revelación... desde antes, entonces y ahora tenemos las copias de los originales (supongo que los documentos originales de los Rollos del Mar Muerto los perdió el usuario)

Egipto, Persia, los fenicios... en fin la historia toda, no es sino un rimero de papeles originales y copias que nos transmiten todo lo que hemos hecho los seres humanos. Para realizar tales actividades era necesario seguir un protocolo estricto... a una persona "le tocaba" hacerlo, gracias a estos procedimientos (de algunos tenemos copia) se preservó la manera de realizar un rito, una pintura... o una cerveza. ¡Protocolos, copias y definición de "a quién le toca"!... Tal es la civilización.

Si uno mira con detenimiento a los godínez verá que realizan esas tareas de manera metódica, tanto para ir por el café y las donas o para atender un cliente o para salvar una vida. Si a un godín le toca hacerle de héroe lo hará sin reparos (pero tiene que quedar bien claro que le tocaba).

Quizá muchos de ellos no tienen ni idea del porqué o el para qué de tanto protocolo, tanto discernimiento de la tocadancia o tanta copia... no lo saben pero es para preservar los valores de nuestra civilización. 

Merecen más respeto, reconocimiento y cariño del que les dispensamos, la próxima vez que veas unos godínez arriesgando el tracto digestivo por comer pollos asados al carbón en la vía pública, con salsamonella y sodabietes... Salúdalos (con copia) si está uno disponible y le toca, te regresará el saludo.

12 de marzo de 2017

Azul sincopado

Dicen que a los enemigos se les desea la muerte, 
pero yo he anhelado, para mis amados, tal suerte;
Pensar en los dolores, la incomodidad, no parece vida...
y si es consuelo a tu dolor, prefiero tu partida...

¡No quería verte muerta!, quería verte en paz...
Ahora que la serenidad estalla en tu faz,
me creo verdugo, me arrepiento de mis pensamientos...
doliente y viva, serena y muerta... se retuercen mis sentimientos.

Ahora eres polvo y no hay manera de sentir tu presencia...
esclavo soy de mis recuerdos, no quiero perder ni un solo instante.
así que evoco todas las anécdotas, ¿recupero así tu esencia?.
me rodean los temores, los malestares de manera incesante...

Me doy cuenta que no se dónde estás, quisiera saberlo fehaciente.
Creo que por ahí en el cielo deambulas, sonriente...
y no es consuelo, no se repara mi tristeza, mi soledad, mi desamparo.
Sufro por mi, por lo que no hice, por lo que no pasó; ahora en esto reparo.

Enlutado por la fantasía del desconsuelo y mi exuberante imaginación...
estoy deambulando en un mundo paralelo, inexistente, mórbida fascinación.
Revolotean familiares, amigos, camaradas... y yo sumido en mi obcecación...
Puedo dejarte ir sin perderte, sin perderme. Sincopa eres de mi canción.





10 de marzo de 2017

¡Ah,sí?... pues: ¡Órale!

Hay noches oscuras y más; Esta era la peor de todas. Había una espesa niebla y además llovía.

Tumultos de pedestres intentaban moverse así que entre empellones intentaba avanzar a mi ritmo, todos con marcha cansada apenas permitían que uno pasara. Los vehículos sufrían de la misma lentitud aunque eran los obstáculos humanos y de otras máquinas los que afectaban su velocidad.

Todos pensamos que tenemos ideas geniales, que somos audaces; dejamos a los demás asombrados... creemos... el automovilista en cuestión era de esos. Portaba lentes para sol (en esa noche oscura, con lluvia y niebla) y se asomaba gesticulando y arengando a los que pie nos movíamos. La muchedumbre le abría paso, mansamente o con alguna imprecación:


- ¡Muérete maldito!

Así todo se aproximaba amenazante, no parecía caber sensatez alguna en su cabeza. Había decidido avanzar por ahí y se movía implacable, inmutable, inexorable... aunque lento, como dando oportunidad a que uno se moviera.

Me le quedé viendo apelando a los rastros de humanidad que pudiera tener semejante ente.
Nada, gestos y maldiciones...hacía sonar una estruendosa bocina, como de tractocamión.

La defensa del vehículo tocó mi pantorrilla...
Empezó a empujar.
Me enojé y pensé ¡Ah , sí?, ¡pues... órale!. Con movimiento ágil busqué el control remoto del televisor y empecé a mirar una película... ¡Es lo mejor en contra de las pesadillas!

Moraleja: No cenaré comidas de difícil digestión.

7 de marzo de 2017

El pronóstico de hoy

El pronóstico de hoy: que te presentes por la tarde o por la noche perezosa o negligente... quizá hoy estés conmigo por la tarde pero no te quiero sutil, no te quiero tímida...

¡Que llegues con escándalo!, que los cielos se iluminen y resuenen con estruendo...

Aunque seas primaveral, que parezcas veraniega...

Con tu paso, tu determinación, con tu energía... se vayan los polvos que todo lo ensucian... y así, por un momento... mirar alrededor con un aroma nuevo, imagen nueva... seamos limpios por ocasión, esta vez.

Y si eres una llovízna, te querré más como lluvia... como lluvia torrencial...


¡Que va, que lo que quiero es que te presentes tormenta!

25 de febrero de 2017

¿Cuál es tu índice democrático? (auto test asombroso y tremendo)


Introducción.
Con tantas variantes que ofrece el despotismo, la autocracia, el populismo no es de extrañar que nos preguntemos si realmente somos unos demócratas, incluyentes, tolerantes, humanistas, decentes, correctos, morales o no. En lo personal, con tantas tendencias en el planeta y propuestas debo admitir que de vez en cuando, de cuando en cuando y aun de vez en vez me veo tentado por el lado obscuro de la ideología; Esto es porque no todas las propuestas son insensatas de primera vista cuanto por sus consecuencias.

Justificación

Como una aportación a la sociedad se presenta este auto test (totalmente manipulable) ya que se pretende comprender nuestra propia postura político- económica- social- cultural y observar que quizá sostengamos una manera de pensar en lo político que no es coherente con lo social.

Instrucciones

Puedes leer cada pregunta y elegir una de las cuatro respuestas que se ofrecen, elige la que mejor describa tu situación o manera de pensar, en su caso. Te recomiendo contestar honestamente, hipócritamente o falsear los datos... También puedes leer primero los resultados, para ver cuánto quieres sacar y escoger las respuestas por monto.

¡Gracias por participar!, te invito a que publiques tus resultados


Estímulos facilitadores

A. Mi residencia/casa/ departamento tiene acceso restringido (hay una pluma, un policía- o quien finge serlo- y una linda barda, reja)...

  1.  Así es, además un cartel a la entrada prohíbe el acceso a vendedores y burócratas de ocasión, así sea campaña de vacunación.
  2. Tiene algunas restricciones, pero no es raro que se cuelen algunas autoridades o ladrones, ya pasó una vez (aunque no vivía aquí aún, pero me dicen que hay que mejorar eso)
  3. Pues le pagamos a un señor, que usualmente está dormido y ayuda, a veces, con las bolsas del súper mercado o del mercado.
  4. ¡Quisiera! Cada vecino llega a la colonia por cuenta y riesgo; creo que convendría que portara un bastón ninja o un machete... no se, piénsalo.
B. Mis trayectos en la ciudad los realizo...

  1. En alguno de mis autos europeos placa para circular hasta en la Ciudad de México o en un helicóptero al que tengo acceso (propio, de la empresa, del gobierno o de procedencia no reconocida)
  2. Cuando no puedo usar mi auto doble cero porque me lo quita mi cónyuge o alguno de mis críos uso el Úber, el servitaxi o de plano un aventón de mis amigos.
  3. Aunque hay auto en casa me resulta más útil usar el transporte público, porque donde trabajo no me pagan el estacionamiento, además me ayuda para hacer un poco de ejercicio, desde que lo hago parece que ha mejorado un poco mi condición física
  4. Estamos ahorrando para hacernos de un automóvil, aunque sea híbrido, mientras tanto no hay otra cosa que buscarle como llegar
C. Mis hijos reciben su educación...

  1. Tienen asesores privados, que están plenamente identificados y tramitan además los certificados oficiales, los chicos que están en la universidad viven en un país que no es este (de hecho, no son ciudadanos mexicanos)
  2. Casi todos están matriculados en escuelas privadas de prestigio internacional, excepto Camila que se puso de caprichosa de estudiar piano concertista en la Escuela Nacional de Música... bueno y Chemita que siempre le ha gustado eso de conducir autos de competencia
  3. Pues el primogénito varón sí consiguió una excelente beca y los demás andan buscando la manera; resulta que hay carreras donde las instituciones públicas son las mejores, además si el alumno es de excelencia pues no importa a que institución vaya, además me contaron que en una universidad privada también andan vendiendo drogas, una amiga me contó...
  4. Me figuro que van a la escuela más cercana, no se... déjame preguntarles... ¡Sería padre que estuviesen en el Colegio Americano o en el Tec...
D. Mi opinión del gobierno actual..

  1. Tienen frente a sí tareas arduas, que han soslayado atacar; realmente es difícil considerar que puedan tomar las medidas pertinentes. Por lo pronto tienen que corregir todos los rumores de corrupción y mejorar los trámites... entre tanto tiene uno que andar buscando la manera de agilizar tantos trámites engorrosos y lentos.
  2. El gobierno actual tendría que legitimarse primero; ya sea con acciones o resultados efectivos ya que las elecciones huelen a fraude, así como todas sus acciones. Mientras esperamos el cambio con paciencia del Santo Job es necesario ingeniarse la manera de lidiar con la burocracia para conseguir licencias, permisos y tal...
  3. Son todos unos rateros pues ni pagan bien y los apoyos.. pues no los hay; así que tiene uno que andar buscando cómo y de que manera se pone uno de acuerdo con las autoridades
  4. Pues no salió bien la cosa y al final no quedaron los que iban a quedar, así que hay que esperarse a ver si los que siguen sí son, mientras no queda otra que apoquinarle... o aquíponerle...
E. Mis lecturas predilectas

  1. ¿Es aquí dónde tengo que decir Hesse, Kafka, Yeats, Paz, Joyce y Bod Dylan?
  2. ¿Es aquí dónde tengo que decir Hesse, Kafka, Yeats, Paz, Joyce y Bod Dylan
  3. ¿Es aquí dónde tengo que decir Hesse, Kafka, Yeats, Paz, Joyce y Bod Dylan?
  4. ¿Es aquí dónde tengo que decir Hesse, Kafka, Yeats, Paz, Joyce y Bod Dylan?
Resultados.
Cada vez que hayas elegido el inciso uno, asígnale cinco puntos a la cuenta; Cada vez que hayas elegido dos, cuatro; si tres, tres; si cuatro, dos.
Pregunta compensatoria: 
F. ¿Votaste en las recientes elecciones?

- No (Cinco puntos más)
- Sí, pero anulé mi voto (Cinco puntos más)

- Sí, voté por el PRI (Cinco puntos más)
- Sí, voté por MORENA (Cinco puntos más)
- No sé... ¿cuándo fueron? (Cinco puntos más)

Treinta a veinte puntos.
¿Honestamente?... no sé por qué criticas a Donald Trump, eres un fascista declarado.

Diecinueve a Quince puntos

Eres un hipócrita que piensa que eres un demócrata, pero la verdad no sé por qué criticas a Donald Trump, eres un fascista sigiloso.

Catorce a diez puntos
¡Eres un fascista de la peor calaña, pues no sabes que lo eres! quizá hasta andes considerando asistir a una marcha cobrando o delinquiendo. En todo caso no sé por qué criticas a Donald Trump.

Nueve puntos u ocho puntos.
Tu caso es patético... quisieras ser fascista, pero no te alcanza. En todo caso no sé por qué criticas a Donald Trump.

Les agradezco a mis amigos psicólogos de Texas la ayuda prestada.
La oración "No sé por qué criticas a Donald Trump" tiene derechos reservados para Trump INC. pero se permite la reproducción, ¿no es asombroso y tremendo?

6 de diciembre de 2016

Incurable, crónico y mortal

Los muertos en pie, ¿para qué son?...

Se compadecen unos y piensan : ¡Pobre; vivir así, mejor morir!
Se espantan otros y dicen: ¡Qué horror, qué no me pase a mí!
Se indignan aquellos y blasfeman... ¿Qué clase de Dios permite esto?
Y si el interfecto tiene alguna alcurnia o mérito dirán : ¡Qué lástima, qué pena!

Los muertos en pie, los verdaderos zombies, ¿Para qué son?

Traspasados por la enfermedad incurable...
el cáncer, la esclerosis, la fiebre hemorrágica... o torcidos en sus huesos...
o sin conciencia alguna, sin entendimiento alguno o con las emociones disparadas..
alucinando, desquiciados, atrapados en la soledad del síndrome...
o cargando no se cuanto instrumento y tubo....

Los muertos en vida, los cadáveres ambulantes, ¿Para qué son?


Los que abusaron de tónicos, elixires, hábitos, o se expusieron a la violencia
son una advertencia de los caminos del mal, del cargo de la imprudencia...

Pero hay quien nació así...
Quien se enfermó porque sí...
Sin deudas... son la gran duda

Los muertos en pie... ¿Para qué son?

Yacentes o prontos a reclinarse tienen la ocasión de vivir como ninguno otro...
los más cobardes son heroicos, quieren vivir... tener la experiencia así sea así...
los más valientes encaran el misterio de la existencia...
Ya que son ciertos mirarán el cielo de otra manera...
Mirarán a las personas y sus pertenencias de otra manera...
Quizá puedan entender que fama, fortuna, bonanza y ciencia son frivolidades...

Los muertos en pie pueden descubrir a los que se creen vivos por siempre, lo que es más valioso en la vida... Pero eso lo puedo descubrir sin hacer evidente mi muerte...


Los nosferatus, los espectros, los muertos en pie... ¿Para qué son?...

Ejemplo o advertencia.. quizá...

¿Y los vivos, vivos? que no miran todos sus poderes y dones, que ante las circunstancias pequeñas, frustraciones, desamores solo se auto-compadecen, se auto-espantan, se indignan o blasfeman... y susurran para sí: ¡qué lástima, qué pena, pobre de mí!

Los que enferman del alma, los que enferman del cuerpo... y solo se retuercen en sus rencores y odios, su ira y su coraje contra todo y todos...

Esos muertos en pie... ¿Para qué son?

29 de octubre de 2016

Lo que la muerte nos extrajo...

El último misterio se revela y todos lo descubriremos
no es novedad que todos, todos; cada uno, moriremos.
mientras tanto unos piensan que un desfile de catrinas...
una fiesta de espectros, brujas, fantasmas y vaciar cantinas..

Viene al caso y vale aunque sea agasajo...

Todos estamos abrumados por la muerte y su amenaza
porque la enfermedad puede ser tan agobiante y dolorosa,
porque el suplicio que nos imponga un facineroso o facinerosa
quizá también sea una recompensa o una venganza...

Viene al caso y eso vale aunque sea un andrajo...

Para algunos la muerte es consuelo y hasta deseada...

y se suicidan, algunos otros, para darnos una mala pasada;
Pero morir debiera ser con velorio libre, gratuito y popular

porque además de sufrir al occiso, tienes que gastar un dineral...

Y eso no viene al caso y vale para un... ¿carácter iracundo?